"Somos el singular plural en singular. Somos el individual grupo que representa a los siempre jóvenes viejos de la juventud, juventud inquieta, joven inquietud. Somos tan "de prosa" como el poeta y tan "de verso" como el crítico. Somos tan humoristas que te emocionamos, y tan románticos que te echarás a reír. Somos tan indefinibles, que el simple acto de definirnos sería en sí una paradoja."

lunes, 17 de octubre de 2011

Atraco de un Soneto



Carmín rojo pasión en la mirada,
la mano en el revólver humeante,
acérrima sonrisa fulgurante,
la pérfida cintura de malvada.
No quise responder (fue fulminante),
la espada la tenía bien clavada,
maldigo aquella tez de mermelada,
maldigo aquellos besos de asaltante.
Ya beben golondrinas de la herida;
la sangre danza alegre por mi pecho.
Aroma de humo, pálida herejía,
exiges ya la bolsa, ya la vida,
soy resto de tu asalto, tu desecho:
necrosis ambulante de Sofía.

General Tapioca

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lunas de Júpiter


Día 1 

Plop…   plop…plop… 
plop… 

Maldita gotera. Me voy a dormir. No. 

Día 2 

Plop…   plop…plop… 
plop… 

Qué extraño. No debería haberme despertado. Delicioso. No he despertado. Sigo dor… no, estoy despierto. Pero no he despertado. Mañana arreglaré la gotera.  

Plop…   plop…plop… 
plop… 


Día 3 

¿Quién es ese? ¿Qué hace aquí? ¿Viene a reparar la gotera? No… ¡No! ¡No llames al timbre, imbécil! ¡Fuera! ¡FUERA! Bien… No me ha visto. Sí me ha visto. ¿O no me ha visto?… Cansado, tan cansado… 

Plop…   plop…plop… 
plop… 

Día 4 

No oigo la gotera. ¿Por qué no oigo la gotera? Me habré quedado sordo… No, puedo oír la lluvia. Será eso, la lluvia. O el bocadillo que me comí antes. Sí, lo del bocadillo tiene más sentido. Maldita lluvia. Mañana la arreglaré. 

Día 5 

Plop…plop…plop…plop…plop…plop… 
Plop…plop… 

Ruido infernal… 

¡¡¡CÁLLATE!!! 

Plop…plop…plop…plop…plop…plop… 
Plop…plop… 

Día ≈ (2Π-0,2)

Plop…   plop…plop… 
plop… 

No puedo… No me deja… No me deja despertar. Agua, por favor… ¡No! ¡De la gotera no! Ya lo dijo Armstrong… Una tuerca, y un destornillador… No, una llave inglesa, lo que necesito es una llave inglesa. O un tornillo. Me voy a la Luna, a tocar la trompeta. 

Plop…   plop…plop… 
plop… 



Día 7 

Plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop plop 

No aguanto más… Ahora sí, voy a dormir… dormir… dormir… dormir… 

Día 23 

-Inspector, le encontraron esta mañana. Por el olor, ¿sabe usted? 

-Hummm, ya veo… ¿algo interesante? 

-Los vecinos dicen que siempre estaba gritando… parece que repetía a menudo algo de una gotera que arreglar. 

-¿Gotera? ¿Qué gotera? 

-No lo sé, señor. Hemos revisado toda la instalación, y está perfecta.  

No hay ninguna gotera. 





-Profesor Tornasol-

domingo, 9 de octubre de 2011

Jodidamente Especial



Todos los días la misma mierda. De casa al curro y del curro a casa. Café, papeles, bus y almohada. Una y otra vez, una y otra vez, y el puto reloj que no se mueve. Suelo meterme en páginas de contactos cuando el jefe no mira. Alguna vez me he registrado, pero nunca encuentro nadie que encaje conmigo. Todo son gordas, putas, o alguien que se aburre mucho y decide ponerse una foto de modelo y vacilar. Qué esperaba. ¿Quién más iba a ser tan patético como para ligar por internet? En fin, lo de todos los días, un poco de porno zoofílico y al baño a tocarme. El día que me pillen voy a ser la comidilla de la de secretaría. Siempre he sabido que no me soporta, le oigo reírse con la gorda de personal de la planta tres. Putas.
Las nueve. Apago el ordenador. El puto ordenador. Tengo la camisa pegada por el sudor. Mierda, pensé, ahora la gente tendrá un motivo más para mirarme. Hoy bajo en ascensor, nunca bajo en ascensor. No me gustan los espacios cerrados, y menos aún tener que compartirlos con el gordo de mi compañero. Oh dios mío, le ha salido un grano. Joder, está a punto de explotar. Se está hinchando. Ya es como una canica, como una manzana. Mierda, parece que tiene dos cabezas. Ahora parece que se empieza a dar cuenta. Ya es como su barriga y sigue creciendo, mientras la de contabilidad deja de hablar como una cotorra estreñida.Nos empieza a faltar aire y el grano nos empuja contra las paredes. Pop, y reventamos todos, el ascensor cede y en mis últimos segundos de conciencia pienso que quizás hoy cene pasta.
Llegamos a la planta baja y justo cuando me bajo, se limpia el grano reventado con un clinex. Que no se lo guarde en el bolsillo, que no se lo guarde en bolsillo. Bien, se lo acaba de guardar en el bolsillo. Salgo. No llueve pero hace frío. Mientras llega el autobús, una niña se me queda mirando fijamente y me señala. La gente debería educar a sus hijos, espero que su madre le diga algo. La madre no le dice nada y sigue hablando por el móvil. Como no cuelgue ya le digo algo. La puta niña se ríe y avisa a su hermano. Ya está. Vuelvo a ser un espectáculo para dos idiotas. Por lo menos los adultos ya no se me quedan mirando, como antes. Dicen que somos iguales, pero una mierda. Tus niños no se quedan mirando a un igual. Un igual pagaría lo mismo por subirse a este autobús.
Por la ventana entra corriente y no llego a cerrarla. Los niños se han subido también. Pero de repente esa anciana saca una recortada de la bolsa de la compra y acaba con su sufrimiento mientras me salpica una nube de ceniza y sangre. Intentan reducirla pero justo entonces vuelvo al mundo real y la niñata me ha pegado un chicle.
Mierda, no sale agua caliente. No me queda mucho champú, así que lo mezclo con agua. Llevo así una semana, pero me horroriza la idea de bajar al supermercado y subir con las bolsas cinco pisos sin ascensor. En fin. Me seco. Limpio el vaho del espejo. Va a haber que encerar este cuerno en algún momento. Si se me rompe ya será el segundo este año.
Me llama mi madre y me pregunta que si todo bien, que si como bien, que si necesito algo. Le miento. Le digo que si, que todo bien, que me he echado novia. Es una unicornio fantástica y trabaja en un buffete de abogados dos calles más allá. La conocí en el supermercado. Le gustan las mismas zanahorias que a mí.
Mi mujer murió hace cuatro años. Hicieron pegamento con ella. Esta puta sociedad, que nos trata diferentes por ser lo que somos. Todos esperan que seas mágico, especial. Que sonrías a los niños que te den terrones de azúcar. No hay lugar para sentimientos de verdad, solo una puta sonrisa todo el día. Como si tu mundo fuese de gominola. Yo también cago joder, y fijo que mi mierda huele peor que la suya. Esto es lo que soy y yo no elegí serlo. Un imbécil mitológico, jodidamente especial.

jueves, 6 de octubre de 2011

La Mentira



Nace la mentira tan pronto
como la razón ejerce
de anfitrión de pensamientos
y al final entiende
que los cimientos de su casa
no durarán eternamente,
que el tiempo derribará
sus paredes y siente
que no quedará rastro de su existencia
La razón, sin importar su usuario,
se niega a abrazar la muerte.
La mentira crece
se alimenta del miedo
que la duda le ofrece
y la razón ya inutilizada
simplemente cede
Ella quiere creer que hay algo
más allá de la muerte
busca la causa de todo
y cegada por el miedo, cree
La razón, sin importar su usuario,
se niega a abrazar la muerte.
La mentira muere
cuando muere la razón
porque no hay nadie que la piense,
porque no late el corazón
y en su ultimo suspiro se sabe
que la razón, sin importar su usuario,
se negó a abrazar la muerte.

lunes, 3 de octubre de 2011

Vivir como siempre en los Pronombres



Tus manos son racimos de navajas
y se te vuelven ríos al instante
si feroz desentierro del estante
algunos malos versos como lajas
de piedra macerada en tus ovarios,
como gafas de sol polarizadas,
como silencios y puertas entornadas,
como fruto y sudor de mis calvarios.
Sin poesía –dices- ya no hay musa
y me escupes llorando un diccionario
y arrancas tus estrellas de mi noche.
-La belleza se va con quien la usa-
te contesto, y comienzo, carcelario,
a robarte unos versos en el coche.


                                                                                                        General Tapioca

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Dos amigos


Tenemos unos amigos, dos tipos bastante cultos y elegantes, que adolecen sin embargo de una cierta ingenuidad en lo que a nosotros se refiere. Ya sea por la gran amistad que nos une o porque realmente les gusta nuestra sencilla y desafectada forma de trabajar, la verdad es que siempre nos están lanzando cumplidos y animando a asumir un mayor protagonismo, a dar un paso adelante en nuestras carreras. Nosotros no lo creemos así (Dios nos libre, humildes como somos) pero ellos siempre están insistiendo con su sarta de exagerados e injustísimos piropos: que si somos súper ingeniosos, que si tenemos presencia de estrellas de cine, que si podríamos llegar alto si tuviésemos más ambición…han llegado a insinuar (y hasta se nos revuelven las tripas de repetirlo) que Hergé era injusto con nosotros y al contar sus historias nos relegaba a un papel secundario. ¿Os lo podéis creer? Es inaudito, ¿verdad?

Estas herejías, naturalmente, siempre son recibidas por nosotros con sonoras y repetidas protestas y pedimos disculpas al Lector por publicarlas, pero hay que reconocer que nuestros dos amigos son inteligentes y puede incluso que de vez en cuando, en alguna ocasión puntual, de pasada y como quien no quiere la cosa, incluyan algo con cierta razón dentro de sus constantes y disparatados desvaríos. Y es que, algún fan muy fan nuestro (alguno tenemos, son una de nuestras debilidades) podría argumentar que él (o ella, no suelen faltar representantes femeninos en nuestro nutrido grupo de admiradores) también piensa que puede ser que alguna vez hayamos sido menos ensalzados en la trama de lo que quizá deberíamos.  Me explico: dentro de la inmensa gratitud que le debemos a nuestro escritor preferido, sí que es innegable que nuestros personajes, a pesar de ser prácticamente imprescindibles en la trama y salvar el pellejo a otros protagonistas en numerosas ocasiones, son a veces tratados como meros secundarios que por exigencias del guión tienen que aparecer aquí o allí diciendo tal o cual, pero que cuando realmente llega la escena crucial son relegados de nuevo a sus asientos de segunda fila a esperar a que el prestidigitador les vuelva a sacar de la manga para un nuevo truco. ¡Hasta Archibald Haddock (bastante divo según dicen nuestros amigos, parece ser que acostumbra a aparecer borracho por el trabajo y soltar improperios a cualquiera que le contradiga) recibe más atención que nosotros!

No es que nos quejemos, ¡ni hablar!, pero sí que hemos pensado (perdón, nuestros dos amigos han pensado) que acaso merezcamos una pequeña retribución por nuestra larga hoja de desinteresados servicios. Creen (ellos, por supuesto) que, ya que dentro de poco se va a estrenar Las aventuras de Tintín en la gran pantalla, sería justo que se realizaran algunos retoques, unos pequeños cambios en el guión para dotarnos a nosotros del protagonismo que realmente deberíamos ostentar. Como es lógico y ya les hemos dejado claro, nosotros nos negaríamos rotundamente a aceptar la propuesta en un principio, pero, si como sospechan ellos dos, el gran público se volcara con la idea y se mostrara a favor, no seríamos tan ingratos y egocéntricos de no corresponder a semejante apoyo no aceptando. Nos atreveríamos incluso a proponer, ya que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, a unos bigotudos y trajeados Tom Cruise y Brad Pitt para los papeles principales. Y aunque nuestros amigos piensen que no nos hacen justicia, con nuestra supervisión y un buen director de maquillaje siempre se les podría adecentar un poco, y estamos seguros que Las aventuras de Hernández y Fernández sería un taquillazo.

Atentamente,
Hernández y Fernández

martes, 13 de septiembre de 2011

Pasen y lean


¡Muy pero que muy buenas a todos! Bienvenidos señoras, señores; indignados, culés, gafapastas y un largo etcétera de infraseres a la continuación de mi entrada sobre la PAU. Me siento como si arrancase una segunda temporada aquí en la Pipa, pero veo que todo sigue igual. Todos los escritores seguimos hacinados en nuestro zulo y escribiendo sin descanso. Esto está tan oscuro que creo que lo último que nos comimos fue a Astérix el galo (como vimos que ya no escribía pues…) y además seguimos sin cobrar por lo que lo único que puedo hacer es defender con las pocas uñas y dientes que me quedan mi botella de Loch Lomond de posibles Ortegas Canos que quieran “mojar sus labios en ella”.

Bueno, empecemos con esto que ya se está haciendo tarde. En aquel lejano capítulo os escribía sobre la PAU, un examen no apto para beliebers donde debías demostrar que tu coeficiente intelectual superaba el de un sietemesino hijo de padres-hermanos. Si lograbas tal hazaña se abría ante ti una cafetería un mundo de posibilidades que ni te ivaginas.

El problema reside en que estáis muy confundidos/as. Vosotros: Olvidaos de interminables fiestas en enormes casas ya sean de fraternidades al más puro estilo ochentero de Glory Daze o de Drenthe, Robinho o sucedáneos. Ya sabéis, con ingentes cantidades de alcohol, estupefacientes, opiáceos, sustancias alucinógenas de las que le gustan a Phelps y mujeres castas y no tan vestidas; de las que quiere Benzema cueste lo que cueste (y lo que cuesten). No penséis ni en animadoras facilonas ni en ese profesor negro que hará que te replantees tu vida y luches por tus sueños, porque ya no tienes, internet te los ha robado.

En cuanto a vosotras: Encontrar el amor de vuestra vida en la Facultad es más difícil que ver a Stephen Hawking meando de pie, desengañaos, eso no pasa ni en Gossip Girl (estooo, que me lo han contado eh). Da igual cuántos bolígrafos de colores tengáis y lo pulcra que sea vuestra caligrafía, acabaréis inventando un idioma completamente nuevo y personal para vuestros apuntes por el que se os echarán encima los vagos que reclaman fotocopias. Y ya puestos no os preocupéis por la vestimenta, os acabará dando igual si conjuntáis o si os viste Agatha Ruiz de la Prada.

Resumiendo lo menos bueno, para la universidad sólo sois un número, un proyecto que quizás no acabe sirviendo para nada, igual que Piratas.

Bien, una vez expuestos los contras y antes de que os echéis a llorar paso a explicar algunos puntos fuertes o de vital importancia en vuestro periplo hacia el saber. Una de las mayores ventajas que tiene la facultad es que para ella sólo sois un número. A lo largo del año iréis notando una bipartición de la personalidad. Por un lado está el número responsable que quiere tener números altos en cualquier grado, ya sea Medicina, Ingeniería, Derecho, etc. Y por otro lado está el típico número que también quiere números muy altos en cualquier grado, ya sea Eristoff, Ballantines, Brugal, etc.
Podéis elegir cualquier camino y seguir viviendo como si tal cosa o podéis hacer un casting para algún reality de Telecinco y esperar que la Seguridad Social os cubra una más que necesaria lobotomía.

Líneas arriba os quitaba la idea de fiestas en casas grandes, en Asturias hay otro tipo de juerga, con un nombre súper agresivo/corrosivo/nocivo: “Espicha”. Muchos ya la conoceréis, inmensas congregaciones de estudiosos y eruditos. En serio, no se veían tantas neuronas desparramadas por el suelo desde la última emisión de La Noria. La fauna de esos eventos es muy diversa, la que más llama la atención suele localizarse en los aledaños de los aparcamientos. Canis, música Camela a todo volumen, gafas de sol para cuando oscurezca, drogas duras y el botellón más cancerígeno que os podáis imaginar. Vamos, aquello parece un capítulo de Física o Química, al final muere alguien seguro.

Cambiando un poco de tema y volviendo a las facultades, para ir acabando. Además de la cafetería, otro de los lugares donde probablemente paséis más tiempo que en clase es la sala de fotocopias. Algunos estudios afirman que un minuto en la Tierra son 283 horas en una sala de éstas, sólo les falta tener gravedad propia. Dichos recintos están comandados por gente de la misma especie que los que llevan la cafetería, dotados de una inteligencia que rivaliza con la del mosquito de la pantalla de tu ordenador. Deberás aprender a utilizar frases cortas y simples, órdenes directas.

Ya veis que tengo pa’ todos a patadas pero vuestra paciencia tiene un límite y mis enseñanzas también. Poco más puedo añadir, eso sí, da igual cuántas Power Balance tengas, necesitarás mucho más que eso para aguantar en la universidad. Desde aquí os deseo a todos lo mejor de lo mejor en vuestra aventura. Buena suerte.

PD: Dice el jefe que lo del principio es mentira, que me despida “desde mi camarote” y brindando con Loch Lomond, como siempre.

Hasta la próxima.

Haddock